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miércoles, 12 de mayo de 2010

ballenas en periodo de gestacion


La gestación de la Ballena Franca es de 12 meses y el período de amamantamiento del cachorro se extiende por un lapso similar. Se estima que tienen un ballenato cada tres años. Las hembras con capacidad de reproducción regresan al área de Península Valdés para el apareamiento, mientras que los machos adultos y subadultos tienden a retornar al lugar cada año.

Los primeros nacimientos tienen lugar en el mes de agosto y los últimos a fines de octubre. Hasta el presente, nadie ha podido presenciar un parto completo ni las condiciones que rodean al mismo. Igual que todos los cetáceos, el cachorro nace asomando en primer término la cola, como una adaptación para no ahogarse. El cordón umbilical se corta durante el nacimiento. Inmediatamente la madre ayuda al cachorro a salir a la superficie para respirar. Aunque esto no se ha comprobado, es probable que durante el nacimiento actúen hembras que colaboran con la madre, tal como ocurre en otras especies.

Primeros cuidados
Desde su nacimiento, el cachorro es asistido y cuidado por su madre, quien busca zonas costeras de baja profundidad y reparadas de los vientos preponderantes de la zona. Estas condiciones básicamente contribuyen a brindar tranquilidad a la madre y al cachorro y facilitan la tarea del amamantamiento.




Las hembras permanecen con sus crías por un período de aproximadamente un año. El cachorro está constantemente en contacto físico con la madre y despliega muy poca actividad.

Desde su nacimiento hasta aproximadamente el mes de vida, el cachorro está casi directamente en contacto físico con la madre, realiza muy poca actividad y en caso de separarse ambos, es la madre la que busca nuevamente la proximidad con la cría. A partir del mes, el cachorro comienza a desarrollar una mayor actividad. Son frecuentes en este período los juegos, que consisten en golpes en la superficie del agua con las aletas pectorales y la aleta caudal, y también son frecuentes los saltos fuera del agua.

Durante los saltos, es usual que el cachorro caiga finalmente sobre el cuerpo de su madre. Las separaciones entre ambos son más frecuentes pero siempre se restablece el contacto.

Hacia fines de la temporada y antes de emprender el viaje hacia la zona de alimentación, la natación de la madre y su cachorro suele ser más rápida, probablemente como un ejercicio para prepararlo para la migración cercana.

La hembra evidencia a través de distintas actitudes su preocupación por la cría; abraza al cachorro con sus aletas pectorales, lo protege ante la presencia de otros animales y evade a las embarcaciones y buceadores que intentan aproximarse. En algunos casos, asumen actitudes de advertencia hacia sus cachorros, sobre todo cuando los juegos se tornan muy intensos. Puede entonces observárselas dando a los cachorros pequeños golpes con sus pectorales o sus colas,e incluso hundiéndolos bajo la superficie durante cortos lapsos, logrando así que el cachorro se calme.

Las hembras permanecen con sus crías por un período prolongado,de aproximadamente un año. Este período, unido al de gestación, hace que la hembra no pueda tener más de una parición cada tres años.

Si bien no se sabe a ciencia cierta la edad de la primera parición en esta especie, existen registros para la zona de la península Valdés de pariciones en hembras pequeñas,de aproximadamente 12 metros de largo. Se pone en duda que la madurez sexual pueda alcanzarse en animales tan jóvenes y probablemente existan grandes variaciones individuales en la relación largo/edad en esta especie. Este es uno de los aspectos que aún requiere estudios más profundos y que constituye un parámetro de gran importancia en la aplicación de modelos matemáticos para evaluar poblaciones.

Los machos no participan en la crianza de cachorros y dadas las relaciones promiscuas durante el período de reproducción, no es posible conocer a ciencia cierta la identidad del padre.

En la península Valdés, existen tres zonas de cría, donde se concentran hembras con cachorros: una de ellas se sitúa en el golfo San José, otra en el golfo Nuevo y la tercera en la costa Atlántica de la península. Dado el estado crítico de esta especie en el nivel mundial y la lenta recuperación de sus poblaciones, es necesario evitar al máximo cualquier alteración en estas áreas.

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